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Presentan libro de testimonios sobre "Che" Guevara en Bolivia

Un libro de testimonios sobre la campaña boliviana del guerrillero argentino-cubano Ernesto "Che" Guevara fue presentado hoy en La Habana con la participación de uno de los sobrevivientes del grupo que combatió en 1967 junto al mítico líder rebelde en ese país andino.
El lanzamiento del libro "Epica hazaña", que incluye cuatro capítulos y 19 anexos, contó con la presencia del general de brigada retirado Harry Villegas, uno de los tres sobrevivientes del comando que encabezó el "Che" en Bolivia hasta su muerte en 1967, informó la agencia de noticias Prensa Latina.
Villegas dijo que en este volumen se explica cómo el "Che" Guevara "cuidaba al combatiente por sobre todas las cosas".
Desde que cayó en Bolivia en 1967, "Che" Guevara se ha convertido en un ícono para varias generaciones de jóvenes y su imagen ha quedado impresa en innumerables carteles y camisetas en todo el mundo.

REVOLUCION, REVOLUCION
Antes de ir a Bolivia, el "Che" fue una figura clave de la revolución cubana. Durante la etapa final de la lucha revolucionaria en Cuba, encabezada por Fidel Castro, el "Che" lideró la guerrilla que tomó la ciudad de Santa Clara, en el centro de la isla, días antes del colapso del gobierno de Fulgencio Batista el 31 de diciembre de 1958.
La obra, cuyo autor es José Neyra, recoge evaluaciones de Guevara sobre sus subordinados y más de 170 pasajes tomados de los diarios de campaña de los cubanos Eliseo Reyes (Rolando), Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho), Israel Reyes (Braulio) y Octavio de la Concepción y de la Pedraja (Moro), integrantes de la guerrilla en Bolivia.
"Nos propusimos demostrar que la guerrilla del Che no fue una aventura, no fue una derrota, ni fue una inmolación porque había una concepción madura de años de lucha en el cono suramericano (...)", dijo Neyra, un oficial retirado del ejército cubano.
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Se encuentra disponible en Internet: Lanzan catálogo razonado de Dalí

dali

La primera fase de un completo catálogo razonado con la obra de Salvador Dalí, cuyo inventario pictórico preliminar alcanza a las 252 obras, fue lanzado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y dispuesto gratuitamente al público a través del portal de internet www.salvador-dali.org. El inventario del artista viene a saldar una antigua tarea pendiente: su obra no había podido ser enteramente clasificada debido a que la mayor parte de sus creaciones están en manos privadas. El catálogo, que por el momento sólo se encuentra disponible en formato digital, sirve para controlar los límites y la localización de sus obras, certificar su firma y el legado conservado en museos y colecciones privadas.

En su primera etapa, el proyecto abarca un inventario de la obra que el pintor realizó entre 1910 y 1930. La trayectoria del artista se ha dividido en cinco etapas, y a medida que se ultimen cada una de ellas, irán incorporándose al portal de internet que la Fundación Gala-Salvador Dalí dispuso en el año del centenario del artista.

José Saramago: "SOY UN COMUNISTA LIBERTARIO"

El Nobel portugués presenta la próxima semana, en Madrid, su última novela: Ensayo sobre la lucidez. Se trata de una fábula en la que critica a los gobiernos, a la izquierda y a la democracia; a la vez que denuncia la globalización política. Desde su casa de Lanzarote, el escritor reflexiona sobre lo que considera su testamento político.

Fuente: Mundo Posible

saramago

A los pocos días de terminar su Ensayo sobre la lucidez, José Saramago comentó en su círculo íntimo: "Después de este libro, yo ya me puedo morir". Y algo de testamento político tiene esta novela que el escritor portugués considera "un libro muy, muy necesario" y en el que administra su crítica más dura a la izquierda occidental. Bajo la inocente apariencia de una fábula, Saramago imagina una interesante trama sustentada en el voto en blanco del 83% de la ciudadanía. Con el eco de Ensayo sobre la ceguera como telón de fondo, la moraleja en esta ocasión apunta a un colectivo que ya no está ciego, pero sigue sin querer ver y, por otro lado, alienta a una especie de revolución blanca al subrayar el inmenso poder de la opinión pública, la única, a juicio del premio Nobel, capaz de cambiar el mundo.

¿Quién ha firmado este pacto por mí?", se pregunta el personaje central de su novela. ¿Esta frase que implica la toma de conciencia del protagonista es clave en el camino hacia la lucidez?
Sí, claro. Esa frase es la clave de la novela. La frase aparece cuando la novela ya está muy avanzada y no es que yo la tuviera en la cabeza al empezar a escribir. Estaba latente dentro de mí y actuaba como un motor que hacía avanzar la novela internamente. De repente, todo afloró a la superficie.

Durante la lectura de Ensayo sobre la lucidez subyace su célebre Ensayo sobre la ceguera, no sólo por el tono y la forma de la narración sino porque resucita algún personaje .¿Podríamos decir que la diferencia entre ambos libros radica en la deliberada intención política de este último?
En un principio no me planteé una relación directa entre los dos ensayos. Tenga en cuenta que después del Ensayo sobre la ceguera he escrito tres libros más: Todos los nombres, La caverna y El hombre duplicado. Aunque entre ellos hay una corriente subterránea, está claro que éste no es la continuación de aquello. Y sí, esta novela es nítida, clara, rotunda y deliberadamente política. El ensayo sobre la ceguera también lo era, pero de una manera muy solapada, siempre daba al lector las llaves para que él pudiera sacar conclusiones políticas de lo que estaba leyendo.

Entonces era la sociedad la que estaba ciega y aquí la crítica apunta implacable a las instituciones, a los partidos, al poder político en general y a los gobiernos en particular. Si no se conociera su filiación comunista hay momentos en que la novela se diría que está escrita por un anarquista.
A veces he reflexionado sobre el hecho de que yo siga siendo comunista. Por supuesto lo soy y no me imagino a mí mismo siendo algo distinto. Pero me he dado cuenta de que tenía que añadir algo a ese decir "yo soy comunista", y lo que estoy añadiendo es que soy un comunista libertario

Habrá que definir entonces lo que es eso.
Creo que sí, habría que pensarlo. Y es evidente que una concepción ortodoxa de lo que pudiera ser el comunismo, llevado a su último extremo como en el caso del anarquismo, llevaría a la disolución del Estado.

En su novela plantea el problema de la libertad subrayada como rasgo individual frente a las consignas de la comunidad. ¿Cómo es esa libertad que reclama usted, que siempre ha estado preocupado por la justicia y el bienestar del colectivo?
Lo que aquí se plantea es una cuestión sobre los fines económicos. Efectivamente hay globalización económica, pero parece que no nos damos cuenta de que a la vez es una globalización política y esto se ha hecho evidente a partir del 11 de septiembre. Cada vez nos damos cuenta con más exactitud de que incluso en un sistema como éste, que parece que te promete todo, empezando por los derechos humanos, la libertad puede ser sencillamente un espejismo. La novela es una crítica frontal al sistema, a los gobiernos. En ella se denuncia incluso el terrorismo de Estado, con la manipulación y todo lo que conlleva, que además es el escenario con el que hemos de convivir cotidianamente. Pero todo esto que en la novela se desarrolla es cierto, no es sólo ficción, y es lo que yo pienso. Quizá sea un poco escandaloso desde el punto de vista de la izquierda el que la manifestación más clara de asunción de la libertad, el descubrimiento de lo que significa esa frase de la que hablábamos al principio -"¿quién ha firmado este pacto por mí?"-, sea un un policía el que la protagonice, un comisario de policía que está ahí recuperado.

Que además es el héroe de la novela.
Que es el héroe de la novela y un hombre de derechas. La izquierda me preguntará dónde están nuestros héroes positivos y yo no tengo ninguna respuesta para dar. No estoy escribiendo la novela para demostrar esto o aquello, sino para decir lo que me interesa y me preocupa y no para pensar que a la izquierda le convendría mucho o le gustaría que el personaje más positivo fuera de izquierdas.

¿Está pensando en algún país al plantear ese 83% de votos en blanco como resultado electoral o es una crítica al sistema global de gobierno occidental?
Yo se lo desearía a todos los países, a todos, por una razón muy sencilla y es que parece que no va a pasar nunca por la cabeza de ningún político el pensar que el sistema democrático tiene dentro una bomba, que es el voto en blanco. Y la intención no es destruirlo sino reformarlo, renovarlo y reinventarlo. El día en que una mayoría de electores, en cualquier país del mundo, votara en blanco, la pregunta sería: ¿qué hacen ahora los políticos?, ¿qué hacen ahora los partidos? Hasta ahora todo esto ha funcionado de una manera consensuada, es decir, la abstención existe; el voto nulo existe y el voto en blanco existe, pero si la abstención es alta, entonces se dirá que estaba lloviendo, o que el tiempo era estupendo para ir al campo o a la playa. ¿Los votos nulos? Ahí siempre lo ocultan, pero ¿y el voto en blanco? Siempre se sabe que habrá unos cuantos votos en blanco, pero que no son ni testimoniales, porque como son blancos parece que no están testimoniando nada. Como ahora es muy complicado hacer una revolución, porque no se sabe muy bien cómo hacerla, ni con qué medios, y las manifestaciones se pueden montar, hay cantidad de ellas todos los días, motivadas por las causas más honestas, pero revoluciones nada. Ahora imaginemos un resultado electoral de un 83% de votos en blanco, si esto ocurriera yo creo que sería una revolución porque plantearía, sin dispararse un solo tiro en la calle, el ¿qué es lo que hacemos ahora?

Pero en su novela esa pregunta se plantea y la respuesta es una tragedia.
Acaba mal, claro. Es cierto, con nuestro carácter demencial siempre acabaría mal si esto ocurriera en la realidad. Yo no quiero decir que todos los gobiernos se comportarán como el Gobierno de ese país en mi novela, que acaba en una tragedia, pero algo cambiaría. Aunque no soy tan ingenuo para pensar que esto pueda ocurrir un día, aunque sospecho que después de la publicación de la novela el voto en blanco subirá, por lo menos en mi país.

En Ensayo sobre la ceguera hacía una seria advertencia respecto a los peligros que entraña la pérdida de valores y esa advertencia genera aquí una trama política macabra. ¿Hay algo de implicación directa, de testamento político personal o debemos limitarnos al terreno de la ficción?
Hay una implicación personal directa. Soy un ciudadano, una persona que anda por ahí, que se da cuenta de lo que pasa y que a la vez escribe historias. Me parecería muy difícil que lo que pasa en la novela no pasara de una forma u otra en la realidad, teniendo en cuenta la persona que yo soy. No estoy diciendo que sea estupendo, pero soy y pienso de una determinada manera y eso se transparenta en mi obra. En el Ensayo sobre la ceguera y quizá con Todos los nombres no se nota tanto, pero ahí tiene La caverna, El hombre duplicado, ahora el Ensayo sobre la lucidez. No quiero llamarlo mi testamento político porque todavía me gustaría escribir algún libro más. Pero si yo no pudiera hablar en adelante, si no pudiera por una razón u otra seguir escribiendo, me diría: bueno, no pasa nada, lo que quedó ahí, lo que he escrito en esta novela, sirve para que la gente, los lectores de mis libros, estén avisados sobre el mundo en que vivimos.

Usted, que no teme las declaraciones polémicas, ¿por qué se sitúa en el terreno de lo simbólico para hacer su denuncia política en esta novela? ¿Cree que es más eficaz?
Sí, pienso que el recurso a la alegoría es más eficaz. Si yo contara esta historia de otra forma, como una especie de novela realista, o como si fuera un reportaje, no sé si tendría alguna eficacia. Por otra parte, desde el Ensayo sobre la ceguera he utilizado la alegoría y la fábula como acercamiento a los temas y creo que ha funcionado. El Ensayo sobre la ceguera es una novela muy leída sobre todo por los jóvenes. Es increíble la cantidad de chicos y chicas que se acercan a mí para decirme que ese libro ha cambiado sus vidas y, si ellos lo dicen, por algo será. A veces pienso que esta novela además de una fábula es también una sátira.

Es un ataque frontal a los sistemas democráticos y, hablando de declaraciones polémicas, ha llegado a declarar que "la democracia es una tomadura de pelo". ¿Cómo se atreve a hacer una declaración tan contundente?
¿Cómo voy a calificar un sistema que me permite únicamente quitar un gobierno y poner otro pero no me permite absolutamente nada más? Digo, y lo repito, hoy los gobiernos no mandan. Los gobiernos son los comisarios políticos de los bancos. No soy el único que critico esto, hay mucha gente que lo está diciendo, lo que pasa es que quizá mi forma de decirlo sea más explícita.

Le hago esta pregunta porque creo que lo que usted dice alcanza una gran resonancia...
¿Que yo me arriesgo? Es que no tengo una conciencia de arriesgar mucho. Inventé para mí una especie de autodefinición que explica mi postura un poco provocativa, lo reconozco, deliberadamente provocativa, claro que sí. Yo me digo: cuanto más viejo, más libre; y cuanto más libre, más radical.

Siguiendo con la democracia, ¿cómo resolver problemas como el de la justicia social o el de la distribución de los bienes sin unas pautas democráticas?
Usted sabe que eso no se consigue con la democracia. ¿Cree que son los gobiernos los que han inventado la precariedad del empleo? ¿A algún gobierno democrático se le pasaría por la cabeza decir ahora, vamos a elaborar aquí unas leyes para que esto funcione de una forma distinta? ¿Cree que han sido los gobiernos? Claro que no, claro que no. Cuando yo digo que es una tomadura de pelo lo digo en el sentido de que parece que el esquema democrático lo promete todo y creo que lo que te da con la mano derecha te lo quita con la mano izquierda. Yo no quiero repetir cosas que son obvias, cosas que son terribles, el hecho de que cada cuatro segundos se muere una persona de hambre en el mundo y cosas así, yo las digo e inmediatamente me llaman demagogo. Los derechos humanos. ¿Qué pasa con los derechos humanos? Que no nos prometan nada, que no nos hagan propuestas electorales, ni propuestas de gobierno, saquen del cajón la creación del Estado de Derechos Humanos que ahí está todo lo que un ser humano necesita para tener una vida digna, y que lo apliquen.

Citaba hace poco una serie de libros suyos y me doy cuenta de que la reflexión sobre la identidad es un tema nuclear en su obra.
Sí lo es pero de una manera no muy comprometida. Mire el problema de la identidad, es decir, ¿cuándo somos quienes somos? ¿En qué momento de nuestra vida nos hemos reconocido como lo que éramos? Se habla del pueblo español pero hay muchos, por ejemplo en Galicia, Euskadi, Cataluña, que dicen que no son españoles. Yo de eso no quiero hablar. Pero puedo hablar del pueblo portugués y desde hace casi mil años se está hablando del pueblo. Bueno, pues yo no creo, y en el libro está escrito de una forma rotunda, yo no creo en el pueblo. Me doy cuenta que lo que tiene importancia en la vida de un pueblo son las generaciones. Y le doy un ejemplo: durante cincuenta años se ha luchado en España, y nosotros en Portugal, contra una dictadura. Hace treinta años se ha hecho una revolución que derrumbó el sistema autoritario, dictatorial, y nos encontramos en lo que se llamó "la democracia". No sabíamos, y me parece que incluso ahora la gente no se da cuenta, que la democracia no es un punto de llegada, la democracia es un punto de partida. Y después de una revolución como la nuestra, la del 25 de abril de 1974, donde se acabó con el sistema y la maquinaria represiva, sólo estábamos en el primer paso para llegar a algo que podría empezar a llamarse democracia. ¿Qué pasa ahora después de esa generación activa, con ideas, con equivocaciones, errores y todo eso? Pues la apatía y la indiferencia. Hablemos de generaciones y no del pueblo porque algunas merecen todo el respeto. Yo estoy harto de que me hablen del pueblo.

Sin embargo usted parece un hombre feliz. ¿Dónde encuentra las razones para esa felicidad?
Cuando tenía 18 años recuerdo haber dicho algo absolutamente impensable en un chico con esa edad, y fue: "Lo que tenga que servir, a mis manos llegará". Y creo que ésa ha sido de una manera inconsciente la regla de oro de mi vida. No he sido nunca una persona ambiciosa que se pusiera metas, he vivido mi vida haciendo simplemente lo que quería. Soy una persona feliz, que no ha buscado la felicidad, pero que a lo mejor mi sabiduría o mi ciencia infusa ha hecho que estuviera en el momento y en el lugar donde algo podría ocurrir. Cuando Pilar decidió en 1986 ir de Sevilla a Lisboa porque quería conocer al autor del libro A, pues allí sin que yo me diera cuenta en ese momento algo estaba pasando que sería un empujoncito más hacia la felicidad. Así que aquel chico de 18 años creo que tenía razón.

¿Cuál es su valoración personal de los últimos acontecimientos -11-M y elecciones del 14 de marzo- ocurridos en España?
Si su pregunta pretende sugerir que los atentados del 11 de marzo influyeron decisivamente en el resultado de las elecciones del 14 de marzo, mi respuesta es que al contrario de lo que la derecha política y la derecha mediática vienen afirmando no creo que tal influencia haya existido. Parece que se quiere olvidar la larga historia de "desastres" del Gobierno del PP, desde que José María Aznar puso los pies encima de la mesa del señor Bush hasta la ciega ocultación de datos informativos sobre el atentado, pasando por el Prestige, por la guerra de Irak y por el engaño sistemático, hasta el día de hoy que, contra la evidencia de los hechos, jura y perjura sobre la existencia de armas de destrucción masiva. El PP no quiere reconocer que la mayoría de la población estaba harta de verlo en el poder. Y parece que no le salen bien las cuentas cuando ven que han sido los nuevos electores, es decir, los jóvenes, los que dieron la victoria al partido socialista.

En Ensayo sobre la lucidez queda cuestionado el sistema de gobierno de los países occidentales y por tanto la democracia misma. Los últimos acontecimientos, ¿refuerzan su reflexión?
Sólo indirectamente. Los defectos del sistema democrático, su incapacidad para ir más allá de una ceremonia más o menos ritualista, esa democracia que se reduce a lo formal y es incapaz de ganar una sustancialidad visible... Todo esto son males de raíz, por tanto poco tienen que ver con los acontecimientos de referencia, estos u otros. El Ensayo sobre la lucidez es una reflexión sobre la democracia, y lo he escrito para que lo fuese, lo es de manera radical, esto es, intenta ir a la raíz de las cosas. La democracia no se puede limitar a la simple sustitución de un gobierno por otro. Tenemos una democracia formal, necesitamos una democracia sustancial.

El 14 de marzo hubo una participación del 80% y una alta concurrencia de los jóvenes. ¿No cree que ese porcentaje refuerza la democracia?
Obviamente, los altos porcentajes de participación son sinónimo de la vitalidad cívica de la población consultada. Y si, como en este caso, esas cifras se incrementan por la participación de los jóvenes, mejor todavía. Pero no nos engañemos, si a una participación alta como la de esta ocasión no le sucede una profundización auténtica de la vida democrática, entonces las cosas habrán variado un poco de color pero no de densidad. Cuando los jóvenes gritaron a Zapatero: "No nos falles", sabían lo que decían. Espero que Zapatero también lo sepa. No sólo para hoy y mañana, sino para siempre.

Frente al terrorismo, ¿cuál sería su recomendación? ¿Cómo combatirlo? ¿Cómo pueden reconvertirse las relaciones con los países árabes en conflicto?
En primer lugar, es muy importante no confundir árabe con terrorista. En segundo lugar, hay que intentar una política de aproximación que se caracterice por la lealtad de las intenciones y de los procedimientos. En tercer lugar, no olvidar que Occidente tiene en su pasado crímenes semejantes a aquéllos de los que hoy es víctima. En cuarto lugar, hay que tener siempre presentes las palabras de Ricoeur: "El otro es como yo y tiene el derecho de decir yo". Y en quinto y último lugar, tal vez haya una solución al problema, pero ésa no la conozco...

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Silvio Rodriguez en México: "En Cuba los derechos humanos se respetan"

Silvio Rodriguez en México: "En Cuba los derechos humanos se respetan" Fuente: www.zonaacustica.com

El pasado sábado 24 de abril, El aprendiz de brujo nuevamente visitó tierra Mexicana, aunque en esta ocasión no fue en Guadalajara sino en la capital.

El lugar: 1er Festival de la Palabra que además de Silvio, es visitado por figuras de la talla de José Agustín, Roger Sartier, Jeannette Lozano y figuras en la música como Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute y Fito Páez.

La conferencia titulada “charla con jóvenes” tendría lugar en el salón universitario El Aleph, Un espacio en el centro cultural Banamex acondicionado perfectamente para que el cantautor pudiese dar una conferencia al mayor número de gente posible.

Mi arribo fue alrededor de las cinco de la tarde, mientras recogíamos las acreditaciones para prensa apenas había cerca de cincuenta o sesenta personas sentadas esperando. Anterior a Silvio habría una charla con Carlos Loret de Mola, Fernanda Tapia y el productor de Big Brother VIP, (que no recuerdo su nombre). En la cual Fernanda realizó una divertida dinámica y Carlos respondió inteligentemente algunas preguntas que más que preguntas parecían agresiones sin fundamento de fanáticos de cierto partido político que iban ahí con el afán de defender a ultranza las acciones de López Obrador y castigar a la prensa por haber emitido juicios de valor al mostrar el video de Bejarano.

Pero bueno, la charla terminó de una forma agradable alrededor de las 7: 20 de la noche y eso era ya un pandemonium.

Cabe destacar la impecable organización, que tomando como referencia la anterior experiencia en Guadalajara, pensé que se saldría de control; no obstante eso no sucedió en ningún momento.

Al filo de las 7:40 una mujer que acompañaba Silvio (no era Niurka) anunció que el cantautor se encontraba escuchando la conferencia que Roger Chartier y Antonio Saborit presentaban acerca de Cervantes y el Quijote y que lo más probable es que se retrasara un poco por ese motivo. Inmediatamente después comenzó a sonar Playa Girón en las bocinas y la gente aplaudió frenéticamente y uno que otro también cantaba.

Conforme pasaba el tiempo, las cosas se complicaban, al principio sólo éramos cinco miembros de la prensa, pero cuando daban las ocho en el reloj, el número ya rebasaba los veinte y ni hablar del público, que a ojo de buen cubero calculo que superaba fácilmente los mil quinientos.
La premisa era que tendríamos cinco o diez minutos frente al estrado, para tomar fotos y después saldríamos del recinto mientras un nuevo grupo de cinco hacía lo mismo, así hasta que todos los miembros de prensa tuvieran un lugar frente a Silvio. Después volveríamos a pasar y así sucesivamente durante toda la charla.

En los altavoces sonaban canciones como el mayor, pequeña serenata diurna o esta canción y la gente comenzaba a corearlas al punto que los ingenieros pausaban la canciones para escuchar a la gente emulando perfectamente un concierto de Silvio.

La mujer que dio el anuncio inicial del retraso del aprendiz comenzó a animar a la gente a que cantara para calmar el ansia y desesperación que muchos sentían a causa las horas que llevaban ahí sentados esperando ver al maestro. La atención de la gente se concentraba en las dos posibles rutas por las que Silvio entraría. Uno de los organizadores, que era calvo, decidió hacer una broma y entrar por una de las puertas haciendo pensar a muchos que se trataba del cantautor. Dicha broma relajó un poco la tensión.

Inmediatamente recordé aquel diciembre del año pasado cuando en Guadalajara sucedía algo similar, y pensé que, en esos momentos, ser calvo y usar lentes era demasiado arriesgado por que varias veces la gente los confundía con Silvio y armaban un buen alboroto.

Cuando el reloj marcaba las ocho treinta aproximadamente, Silvio entró y la algarabía fue
Tremenda: “¡Silvio te amo y quiero un hijo tuyo!” gritaba un policía. Mientras subía al estrado y ubicaba el sillón negro desde donde hablaría a total proscenio, nos indicaron que ya podíamos pasar. Al cabo de quince segundos nos dijeron que nuestros cinco minutos habían terminado (fueron los cinco minutos más cortos de mi vida, ahí si le fallaron con el cálculo) y mientras el maestro decía que estaba muy contento de poder estar ahí, nosotros salíamos en cuclillas para luego volver a entrar y ubicarnos a un costado del estrado.

Se llevó a cabo nuevamente una ronda de preguntas y respuestas (con el modelo de conferencia de prensa) a las cuáles Silvio respondió todo tipo de preguntas, una de las primeras y creo que una de las dudas más grandes que muchos teníamos fue precisamente el porqué ya no hacía conciertos.
Silvio respondió que en este momento de su vida estaba muy concentrado en otras actividades, que de pronto se topó con un conflicto interno y quiso evolucionar como artista.

“Pero eso no quiere decir que yo no vaya a hacer conciertos en un futuro” Dijo el cantautor alentando un poco a la gente y hablando de sus futuros proyectos, entre los cuales mencionó que al contar con casi veinte canciones grabadas con Afrocuba (inéditas aún) podría editar un nuevo álbum “haciendo un poco de trampa con la tecnología de hoy” que contenga esos temas e incluso hacer un disco que contenga las canciones que hizo en el montepesquero Playa Girón que ha grabado y que naturalmente llevaría por título: canciones del mar.

“No he dejado de hacer canciones, sólo conciertos, la prueba está en este nuevo disco que saqué del cual absolutamente todas son nuevas” dijo Silvio refiriéndose a cita con ángeles.

Hubo dos momentos esa noche que me partieron el corazón, el primero, sucedió cuando Silvio le pidió a un miembro del staff que le pasara un micrófono a un niño que quería hacerle una pregunta, el micrófono no funcionó y Silvio pidió que el niño se acercara, el niño avanzó hasta ubicarse frente a Silvio, y con la voz quebrada y las palabras atoradas en la garganta emitió un “maestro, buenas noches” que por la emotividad inmensa contenida en la frase, ocasionó una tremenda ovación y me supongo yo, también quebró a Silvio.

El niño tenía alrededor de diez años, pero al verlo, me vi a mi mismo a los doce, momento en el que si hubiese tenido oportunidad de tener a Silvio enfrente seguramente la voz se me hubiera quebrado de la misma manera. Comprendí mucho y me identifiqué profundamente con ese niño. La pregunta era que le inspiraba a escribir sus canciones. La respuesta prefiero transcribirla tal cual Silvio la contestó:

“Mira, yo creo que lo que me hizo hacer canciones, fue la soledad yo estaba pasando el servicio militar obligatorio, y pasaba noches muy aburridas en los campamentos militares. Y había un amigo que tenía una guitarra y yo veía que él se la pasaba maravilloso ahí con su guitarra él solito, yo veía y decía: este no está tan triste como yo, algo debe tener esa guitarra y se la empecé a pedir prestada, y él empezó a prestármela, a veces me quedaba tanto rato con la guitarra que me daba vergüenza con mi amigo y acabé comprándome una. Empecé a aprenderme canciones que se escuchaban en la radio, canciones que me enseñó mi amigo, canciones de esa época que eran canciones de moda; pero hubo un momento en que yo quería escuchar canciones que no estaban hechas, y se me ocurrió intentar hacerlas yo. Así de sencillo, yo empecé a hacer canciones por que quería escuchar melodías y palabras en esas melodías, que nadie las había hecho. Y pensé que yo alomejor podía hacerlas. Y las empecé a cantar por que... bueno primero empecé a cantármelas a mí mismo, y un buen día junto con los amigos que me rodeaban del ejército, como yo, éramos muy jóvenes, muy jóvenes. Dentro de las canciones habituales que yo cantaba o que le acompañaba a otros amigos para que cantaran, colé una mía. Pero no dije que era mía, sólo la colé y la canté. Yo, haciendo un experimento, a ver si dicen algo, y entonces a varios de ellos les llamó la atención. ¡ey esa canción! Y entonces yo decía: la verdad que no está muy buena ¿verdad? Y entonces me dijeron que no, que extraña, que diferente, que de quien era; y las primeras veces que canté mis canciones no dije que eran mías por que tenía temor de que no gustaran; luego, me busqué a un amigo ahí en el ejército también que empezó a cantar mis canciones conmigo y ahí empezamos a trabajar en los festivales de aficionados que hay en el ejército, que ocurren todos los años, y va gente que toca el acordeón, que toca el piano, que hacen canciones o que bailan o que... hacen de todo. Y lo hicimos durante dos años, íbamos primero a las actividades de algunas unidades y después a las nacionales. Nunca ganamos nada. Nunca nos dieron ningún premio. Bueno, esa es la historia inicial. Ya lo demás lo conoces tú.

El niño le preguntó nuevamente si de ahí salió la guitarra del joven soldado, a lo que Silvio respondió que efectivamente de ahí provenía el tema. La gente gritaba: “¡cántala!” el niño hizo una pregunta más: “¿cuál fue la primera canción que tocaste?” A lo que el maestro respondió:

“mira que tú me estás haciendo preguntas difíciles, la primera primera, fue una canción que yo hice, que la hice sin la guitarra, osea que hice la melodía y la letra y que un amigo del trabajo, fue antes de estar yo en el ejército, y se llamaba el rock de los fantasmas (la gente le pidió que la cantara) yo no me la sé, se la sabe un amigo mío dibujante, ese que me la canta cada vez que me ve, me empieza a cantar el rock de los fantasmas y yo no me la sé, yo ni siquiera la tengo copiada, se los juro. Después de ahí pasaron como dos años, entré al ejército, y ya como estaba en el ejército y ya tenía guitarra empecé a componer con cierta sistematicidad, osea más o menos serio, y ya de esa otra etapa componiendo con guitarra, la primera canción que hice se llamaba Saudalle, como dicen los brasileiros que es la nostalgia, la tristeza, saudalle, dicen ellos. Así se llamaba. Y era una canción muy normal, sobre un amor que no tenía o que no me quería, una cosa así. (risas) era una maestra,(risas) era una maestra militar que me decía Silvito y yo quería que me dijera Silvio. (Aplausos) y ya. “

Un muchacho le preguntó cuál era el papel que un artista debe desempeñar, Silvio le contestó que eso le era fácil a él por que su música tenía letra y a través de ella podía expresar sus ideas, pero hubo algo que me llamó la atención en su respuesta:

“yo pienso que todos en realidad trabajamos para nosotros mismos, es muy importante, yo no te diría estar contento con uno mismo, sino más bien saber que uno está inconforme con uno mismo, sólo así uno puede todos los días intentar hacer algo, es la única manera, por lo menos así yo lo veo y es muy importante también saber que es lo que tu te quieres responder aunque el código que usas para comunicarte con los demás ignore eso, tu tienes que estarte respondiendo eso y tenerlo muy claro. no sé si me estés entendiendo lo que te quiero decir, (el muchacho le dijo que si) si tu no tienes eso claro, me parece que es muy difícil después, por que si no te transformas en una especie de muñequito de relaciones sociales y no un artista que es lo que tu quieres ser en definitiva, yo me confundí un poquito cuando introdujiste la palabra “cívico” por que te entendí que me estabas preguntando de el supuesto papel de un artista en la sociedad, y si, la sociedad influye en los artistas y en muchos sentidos el nivel tecnológico de una sociedad influye en lo que tu vas a hacer, cómo lo vas a hacer y hacia dónde vas a llegar pero yo creo que los artistas un poco ocurren, como ocurre la lluvia o como ocurre el viento, yo creo que es bueno tener esa especie de creencia por que es la que te permite ser profundamente el siguiente motivo, yo lo veo así, pero seguramente le preguntas a otro y te dirá otra cosa por que dicen que cada quien tiene su librito.”

Quiero transcribir algunas preguntas más que me llamaron la atención relacionadas con el tema.

Una muchacha le dio las gracias a Silvio, por que comentó que uno ve un tren explotando en Atocha, uno ve asaltos en las calles pero al llegar a casa y poner un disco de Silvio uno piensa que hay gente buena y gente que vale la pena (yo pienso lo mismo al escucharlo) y le da las gracias por la esperanza y el decir que hay un futuro. Le pregunta el porqué no ganar mucho dinero y no venderse a lo comercial a lo que el aprendiz responde:

“Bueno, yo he ganado mucho dinero, quiero aclararlo, quizá he renunciado a ganar más, por que la lógica te lleva a no saciarte en ese sentido. Y a mi me parece esa una de las más grandes estupideces humanas, osea esa cosa de mientras más tengo más quiero, esa mecánica que no para y te convertirte en una especie de esclavo de esa mecánica, y debe ser por que ya yo empecé admirando mucho a los artistas, cuando digo los artistas digo a los grandes escritores, a los poetas, a los pintores, a los músicos y ya yo tenía mucho respeto cuando empecé yo a hacer canciones, yo era muy jovencito y de verdad yo le tenía mucho respeto a las artes y me parecía que ser artista era algo muy serio y me lo tomé de esa manera; me dio por tomármelo de esa manera.

Nunca me imaginé que iba a ser famoso, nunca me imaginé siquiera que iba a cantar mis canciones yo pensaba que mis canciones las iban a cantar otros, de hecho yo empecé a componer un poco con esa idea de darle mis canciones a intérpretes y que los intérpretes fueras los que las cantaran. Fue esa práctica de cantarle a mi familia a mis amigos y luego a personas que me escucharon lo que me llevó de pronto a pararme ante una cámara de televisión un día. Pero nunca pensé que iba a ser mi destino ni trabajé en esa dirección, sencillamente por que siempre vi el arte como un estado superior, como una forma de transmitir las cosas grandes y profundas que tiene el ser humano, que siente el ser humano. Yo lo veía así a los 17 años y ahora quizás puede que encuentre o que tenga palabras un poco aprendidas para explicarlo pero sigo sintiendo que la verdadera manera de sentirlo era aquella: como lo sentí a los 17 años; y trato de ser fiel a ese muchachito de 17 años que una vez fui. Ahí hay una muchacha que salta, hace horas que está saltando, esa, esa, por favor pásenle el micrófono”

Aquí empezamos con la polémica de la noche.

LA MUCHACHA QUE SALTABA: Buenas noches soy Belén Aguilar, te doy las gracias por darme la palabra. Bueno yo soy una persona que tiene unos cinco años escuchándote y la verdad me ha gustado mucho, creo que me has abierto un muy grande panorama. Y mi pregunta va dirigida a una pregunta que te hicieron...

SILVIO: eh, discúlpame. ¿Tú podrías hablar un pelito más despacio y más directo al micrófono?

LA MUCHACHA QUE SALTA: Si, claro.

SILVIO: Gracias.

LA MUCHACHA QUE SALTA: Bueno mi pregunta va dirigida a una pregunta que hicieron (Nota del editor: la muchacha le preguntó a una pregunta) casi al principio de esta conversación y, este, yo también soy de la UNAM y me da mucho gusto que estés aquí, me dijiste y me mencionaste que en cuanto a los derechos humanos, pensabas que estaba todo bien en Cuba, dijiste que si no los molestaran tanto serían más autocríticos y mi pregunta sería ¿No es una posición un tanto cómoda decir que por el exterior no son autocríticos cuando hay periodistas tal vez en tu país que son encarcelados por decir lo que piensan, cuando tu puedes decir lo que piensas mediante tu música? Y otra cosa, yo creo que lo único que nosotros debemos de ver como mundo globalizado en donde las comunicaciones nos alcanzan cada vez más es que no debemos ser cómplices ni en Cuba ni en México ni en este recinto ni fuera de él sino ver que todos debemos tener la libertad para expresar lo que sentimos y lo que pensamos y en lo que si estaría de acuerdo con Fox es que ojalá nos cantaras hoy.

SILVIO: este, discúlpame que te corrija, pero yo no dije algo que tu dices que yo dije. Yo no dije que en Cuba los derechos humanos estaban perfectos, eso yo no lo dije.

LA MUCHACHA: Bueno, mencionaste que estaban bien.

SILVIO: dije básicamente que los derechos humanos básicos estaban respetados. Eso fue lo que yo dije.

LA MUCHACHA: si pero...

SILVIO: y dije que...

LA MUCHACHA: Si pero los derechos básicos también son la libertad de expresarse.

SILVIO: Yo creo que no. Yo creo que lo básico es la posibilidad de vivir. (Aplausos)

LA MUCHACHA: ¿Pero si un ser humano no puede expresar lo que piensa?

SILVIO: Yo conozco países en que mucha gente expresa lo que quizás algunos no pueden expresar en Cuba, y sin embargo, hay una población infantil que nunca llega siquiera a la edad de poderse expresar. ¿Tú no consideras eso un derecho humano?

LA MUCHACHA: claro, claro.

SILVIO: Pero mira, no transformemos esto en un diálogo, yo básicamente estoy de acuerdo con todo lo que dices, lo único es que te quería corregir por que pusiste en mis labios algo que no dije y quería aclararlo. Pero básicamente yo estoy de acuerdo con todo lo que tú dijiste. También con otra cosita que te quiero aclarar: las personas que fueron presas en Cuba, esas 75 personas que fueron presas, no fueron presas por expresar su opinión. Fueron presas por que en Cuba hay una ley que dice que las personas naturales del país, que conspiran con una potencia extranjera para subvertir el orden del país, incurren en un delito penable y estas personas incurrieron en eso, osea que si tu quieres, no sé, si lo que no te conviene es que exista esa ley en Cuba, quizás te parece mala ¿no? Una ley mala. Ley similar a esa existe en E.U. existe en España, en Francia, en muchos países. (La chica interrumpe) por favor déjame terminar. Yo te voy a dejar hablar, si yo fui quien te mandó el micrófono. Si tu quieres que acabemos con esa ley, yo te podría decir que esa ley existe por que en Cuba, la revolución Cubana tiene necesidad de defenderse. Esa ley no la puso ahí ninguna voluntad tirana ni sinvergüenza sino todo lo contrario, esa ley se puso ahí para defender las conquistas de la revolución. Y si lo que me estás planteando es que la revolución en Cuba no tenga leyes con las que se defienda. Imagínate tú ¿Con que leyes nos quedamos? ¿Con las que hacen nuestros enemigos? ¿La ley Helms-Burton? Que nos humilla no sólo a nosotros; por que es una ley extraterritorial que nos prohibe ir a otros lugares, a otros pueblos a comerciar con nosotros. Esas son las leyes con las que nos tendríamos que quedar, con las leyes que nos condenan, que nos cierran los caminos de la revolución, ¿y con las leyes que defienden a la revolución no? Realmente no estoy de acuerdo.

LA MUCHACHA: claro, yo nada más me quedo parafraseando, te diría, tal vez, yo no estoy de acuerdo con lo que dices pero daría mi vida por que pudieras expresarlo.

Luego de esta polémica que se desató, la gente del público, desde mi punto de vista tuvo una actitud bastante reprobable ya que abucheó a la muchacha sin dejarla terminar la frase, lo cual me parece aberrante ya que aunque yo creo que la respuesta de Silvio fue bastante coherente, no veo por que abuchear a una muchacha que solamente está dando su opinión y manifestándose en desacuerdo con la opinión del cantautor. Silvio mismo ha proclamado el respeto a la opinión ajena y muchos de los asistentes parecen no haber entendido nada puesto que no respetaron la opinión de la muchacha y las rechiflas no se hicieron esperar.

Silvio Contestó muchas preguntas más, sobre todo de niños, cosa que me impresionó mucho; y me refiero no al hecho de que le haya contestado a los niños, sino al hecho de que los niños se expresaran de esa manera de la música de Silvio: todos hablando de la influencia que la obra del músico y poeta tenía en sus cortas pero maravillosas vidas.

En cierto momento, el comentario de un cantautor hizo que Silvio pidiera que levantaran la mano todos los que estaban presentes y tocaran la guitarra, las manos en el aire fueron demasiadas, Cosa que me sorprendió y me supongo que sorprendió también a Silvio, ya que puedo asegurar que de los que levantaron la mano la mayoría sabíamos tocar en la guitarra al menos diez canciones de Silvio y seguramente también fueron las primeras canciones que aprendieron. (En mi triste caso, no puedo presumir que la primera canción que toqué en la guitarra fue una de Silvio, aunque lo hubiera deseado, pero por desgracia fue una de los caifanes)

El momento culminó con algo que en definitiva me sacó una lágrima, y es que luego de que Silvio confirmara que cantaría un par de canciones en el concierto del 1ero de mayo, la gente insistía una y otra vez con que cantara.
Yo había visto previo a la conferencia un estuche negro con una guitarra que dejaron debajo de la mesa donde nos servíamos agua, pero me imaginé que igual que como sucedió en Guadalajara, el destino del instrumento era el ser autografiado por Silvio. Afortunadamente me equivoqué, un miembro de su staff sacó la guitarra de su estuche y la llevó hasta Silvio, quien primero la observó extrañado y luego optó por verificar que estuviera afinada.

El momento fue una sorpresa para todos puesto que no existía en ese recinto el equipo necesario para que Silvio cantara, ni siquiera había un atril para sostener el micrófono y la guitarra no era electroacústica, no obstante y como si estuviéramos en la sala de la casa de Silvio Rodríguez, el maestro tomó la guitarra, se sentó en el brazo del sillón negro acomodándola para que no se le resbalase, mientras don personas sostenían un par de micrófonos, uno que ubicaron manualmente en la boca de la guitarra y el otro en la boca de Silvio, dos bocas que estaban a punto de hacer magia y dos bocas que ocasionaron que no pudiera contener las lágrimas de emoción. El tener a Silvio con una guitarra a tan pocos metros de mí y en una forma tan casera fue una experiencia que seguramente no voy a olvidar. El aprendiz comenzó a emitir los acordes de la pequeña serenata diurna tan lúcidamente como los recuerdo de toda la vida que al principio escuché perfectamente sin ningún tipo de micrófono por que al parecer no encontraban aún la forma correcta de sostenerlo.

Cuando Silvio comenzó a cantar que vivía en un país libre fue el momento en el que me partí por completo, y es que esa magia sincera que el maestro transmite al cantar es única, Silvio cantó con la misma fuerza y con el mismo corazón que siempre lo ha hecho.

Estaría de más decir la gente coreó la canción, que la gente lo vivió plenamente y que al terminar la canción la algarabía era demasiada y Silvio bajó del escenario y abandonó triunfante el recinto.

Nos dio mucho más de lo que esperábamos y eso fue muy bueno, el ambiente que Silvio logró generar fue íntimo. Esa es la palabra que encuentro más correcta, a pesar de que yo creo que el número de asistentes rebasó los mil, todos tuvimos la impresión de estar en la sala de nuestra casa con Silvio como invitado, en la que charlamos sobre sus puntos de vista y hasta nos cantó. Ya sé que parece increíble pero esa fue mi impresión y supongo que fue la impresión de muchos asistentes.

La organización del evento ayudó mucho a que el evento levantara de esa manera, impresionante, íntimo. Bien por Alejandro Correa, Director General del Festival de la Palabra Ciudad de México. Y no me cansaré de repetirlo. Una vez más, Silvio reafirmó en mí la idea que tenía de él, el concepto de un hombre maduro y coherente, el Silvio que habla es el mismo que canta y eso es importante en un artista. Muy importante. Gracias Silvio una vez más por darnos esas pruebas de humildad, por demostrarnos que los verdaderos artistas existen en verdad y por regalarnos esa conclusión perfecta a tan maravillosa charla.

Gracias Silvio por entrar a la sala de nuestras casas.
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